7/9/11

SISANTE, VIVA LA FERIA

Dios está azul
La flauta y el tambor anuncian ya
la cruz de primavera (Juan Ramón Jiménez)


Venían, creo que desde algún pueblo de las estribaciones de la serranía de Cuenca, con su pita y su tambor. En aquel entonces, a mi me parecía el hombre de la pita un señor muy mayor;  al del tambor, sin saber porque, lo recuerdo siempre mas joven. Se colocaban delante de la Ermita de la Concepción, Trini, con su camisa morada o algún otro hombre parecido a Trini, sacaba la bandera de Nuestro Padre Jesús y la pita y el tambor, como en el verso de Juan Ramón la flauta, anunciaban la fiesta del Nazareno y su cruz,  mientras alguien bailaba la bandera ante los ojos pasmados de los niños.

 Unas horas antes, la expectación se producía en la cochera de Bartolo: llegaba la animadora, que casi siempre venía de Valencia, para animar la verbena, mientras en la plaza finalizaba la colocación de las quincallas y en la placeta se probaban las barcas voladoras.

Víspera de la Feria, 13 de septiembre de cualquier año comprendido en las décadas de los cuarenta y cincuenta del pasado siglo. En las eras solo quedaba el zumaque, pregúntenle a cualquier joven y les dirá ¿ zuma…qué?, la paja ya estaba en los pajares y el olor de la vendimia ya se presentía….En la posada de Chirrin, con mucho pino y mucho romero se acotaba la pista del baile y se montaba, sobre tablones de madera el ambigú para la sesión vermouth, con mucha aceituna rellena, almendras salada y gambas cocidas mas saladas que las almendras. Se tomaba vermouth rojo y en la sesión café, mientras se disparaban las miradas al escote y la raja de la falda de la animadora, que mostraban la exhuberancia de sus gracias naturales, aun se bebía coñac.

El alcalde inauguraba la feria soltando globos de papel que muchas veces no ascendían y otras tampoco, porque alguno les cortaba el vuelo, escondido en el árbol de la Concepción, con su tirachinas; se encendían las luminarias y se bajaba al convento y la noche se remataba con los toros de carretillas qué, como pasa con los otros toros, eran mas bravos que los de ahora.

Aquellas ferias eran un paréntesis de alegría en unos años difíciles para la inmensa mayoría, un tiempo que se congelaba, entre pasado y futuro, entre siega y vendimia. Había tres sesiones de cine, Silvana Mangano bailando el Bayón, se celebraban bodas, alguna la recuerdo de modo especial, en el local de Gilete, antes de la ferretería de Lorenzo, había tiradas de pichón en el campo de Camino Hondo, se boleaba en el camino de las caleras, y se disputaban carreras de cintas o se trepaba por un poste enjabonado para coger algo en la cima del mismo.

Fue un tiempo vivido por muchos sisanteños que ahora, viviendo lejos del pueblo, volvemos para escuchar los ecos de la pita y el tambor, ver volar la bandera de Nuestro Padre Jesús, recordar el olor a pino y romero y a tierra mojada de aquellas verbenas, que sin mayores pretensiones, nos sumergían en la magia de los días felices.

También volvemos para ver lo que muchos de nuestros padres no pudieron ver: salir del Convento a nuestro Padre Jesús.

  1. Juan Francisco Martínez-Herrera Escribano

1 comentario:

  1. Manolo9/9/11

    Muy emocionante tio! Me ha trasladado a tiempos anteriores cuando todavia no habia ni nacido. Disfrutad mucho del acontecimiento. Ojala pudiera estar alli.

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