11/9/11

COSPEDAL Y SISANTE, SEGUNDA PARTE (Carta abierta a nuestra Preesidenta)

Querida Presidenta:

Hace unos días me dirigía a usted desde este blogg para decirle que no se podía olvidar de Sisante en estos días en que sus vecinos y otras muchas personas de la comarca celebran el Centenario de la llegada a la villa de Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen que solo es sacada en procesión cada cien años y que se venera en el convento de Clarisas Franciscanas de esta localidad que forma parte del territorio que usted gobierna.

Tenía la impresión de que usted visitaría nuestro pueblo y nos acompañaría, al menos unas horas, en estas fechas jubilares y, aunque la esperanza es lo último que se pierde, me temo lo peor, lo peor para usted mas que para nosotros. Y mis temores nacen de la lectura de su saluda publicado en el programa de estas fiestas del centenario.

Vera usted, de la lectura del  mismo se deducen dos cuestiones de forma inmediata: la primera, que usted, a quien supongo bien informada, no leyó el citado saluda y la segunda, derivada de la primera, es que nuestra señora presidenta, como le ocurría al coronel de García Márquez, no tiene quien le escriba con el rigor y la sensibilidad que el acontecimiento se merece.

Pensará usted o se lo dirán sus asesores, que este asunto es una tontería que no merece mas comentarios y en eso yerran. Yerran, porque la importancia nace de que las pequeñas cosas,- total un saluda-, califican los comportamientos y definen las relaciones del que administra con los administrados.  Me dicen que no vendrá a Sisante y líbreme Dios  de inmiscuirme en su apretada agenda, pero si admitiera una sugerencia yo le pedería que venga a Sisante, que visite el convento y medite unos minutos delante del Nazareno. Al Nazareno de Sisante le pedimos los que creemos que el representa a Cristo/Dios camino del Calvario y, también, los que no lo creen. 

El próximo 14 de septiembre nos juntaremos en Sisante varios millares de personas a las que nos unen muchas cosas, cosas  en las casi nunca pensamos, como lo es nuestro origen, los muertos que duermen bajo estas tierras, unas veces calcinadas por el sol y agrietadas por la sequía y otras endurecida por los hielos que cortan la savia y queman la vida y cuando esas cosas ocurren nos queda, como escribía Miguel de Unamuno refiriéndose a otra venerada imagen, “el Cristo formidable de esta tierra”, el que mas nos une.
Presidenta, no nos defraude.

Juan Francisco Martínez-Herrera Escribano 

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