11/2/10

JUEVES LARDERO

En la distancia el recuerdo de los jueves lardero de la niñez y primera juventud se acrecienta. El jueves lardero de los quintos,- ya no hay quintos-, se dibuja en la memoria con trazos difuminados por el tiempo y nos damos cuenta de que algunos de aquellos quintos ya no están con nosotros y moran, perdidos unas veces, y otras reencontrados, en los recovecos de la memoria.

Los carros y las galeras atestadas de guachos y mayores y mozos y mozas en la flor de la edad, con sartenes, pucheros y trébedes colgadas de los largueros, como caravana de exploradores, trasladaban, por el caminos del monte, la vida del pueblo al pozo de la Olivilla para la fiesta que abre puertas al carnaval, anuncia la cuaresma y pretende mandar al olvido los fríos del invierno, cosa difícil de conseguir, aún en los años en que la cuaresma retrasa su comienzo.

En la distancia las cosas se ven de otra manera, a veces se idealizan, otras se enfrían y en otras ocasiones te provocan las ansias del reencuentro. Ahora la Olivilla se llenará de automóviles, furgonetas y algún que otro “todo-terreno”, probablemente las bombonas de gas le habrán ganado la batalla a la buena lumbre alimentada de cepas viejas y ceporros de alguna carrasca, para asar chuletas, guisar gazpachos o largarse una buena paella. Pero en el fondo lo esencial seguirá siendo lo mismo, la misma camaradería que iguala a todos por un día sentados a ras del suelo.

Fiesta perdida en la memoria de los tiempos. Lardear significa untar con grasa lo que se va a comer, el “lardum” latino significa eso: pringue, tocino. También los romanos celebraban el “jovis dies” dedicado a Júpiter. Podía ser la fiesta del cerdo, ya madura la matanza, o la despedida del cerdo antaño proscrito durante la cuaresma; el “jueves lardero” nos enlaza con la mitología romana por su origen y con las tradiciones adaptadas de la Roma pagana por el cristianismo de la alta Edad Media, que ni era tan oscura ni tan triste como algunos dicen y probablemente lo fue divertida y desenfadada como nos lo cuentan los arciprestes de Hita y Talavera. Hoy jueves gana don Carnal, el miércoles de ceniza prevalecerá doña Cuaresma.

¿Será casualidad que Sisante celebre “jueves lardero”, donde antaño se alzó probablemente Mediolum?. Aquellos tipos de Mediolum seguro que celebraban junto al pozo que les surtía de agua los “jovis dies” y asarían morros de cerdo, como ahora.

J. F. M-H.

1 comentario:

  1. Anónimo29/2/12

    Me llamo Damian, Jose Damian! Echo la mili en Cerromuriano duermo con la luz apaga y sobrevivo al limite de la vida! Busco amor platonico

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