22/1/10

CENTENARIO DE NUESTRO PADRE JESÚS


EL CENTENARIO UNA OPORTUNIDAD PARA SISANTE

Llevamos varios años hablando del Centenario de Nuestro Padre Jesús, esperando el momento en que la imagen, entronizada en el año 1711 en el convento fundado por Cristóbal Hortelano, vuelva a recorrer las calles del pueblo, vuelva sentirse arropada por la multitud de devotos. Para muchísimas personas no será un impresión semejante a la que pudieran sentir los sisanteños de 1819, 1911 y 1939, nosotros ya tuvimos la suerte de verle procesionar por nuestras calles el año 2000 y ahora, once años después tendremos la gracia de poder verle fuera del convento sin esperar otros cien años. En cualquier caso podemos considerarnos afortunados.
He comenzado estas líneas diciendo que llevamos varios años hablando del centenario, pero ¿es esto exactamente verdad?. ¿O de qué centenario estamos hablando?. En algunos momentos, durante los últimos meses he llegado a tener la impresión de que se trataba del centenario de Luisa Roldán y no del Jesús Nazareno tallado por ella, que un día cobró vida propia, escapado ya de las manos prodigiosas de La Roldana, para convertirse en símbolo de fe y en identidad de un pueblo.
Importa el autor de la obra, pero, como ha ocurrido en otras ocasiones, hay obras que cobran vida propia, escapan a los designios de su autor y escogen su destino. Nuestro Nazareno ya no es, desde la fe, la imagen tallada por La Roldana, es algo a la vez sencillo y grandioso, es Nuestro Padre Jesús de Sisante. El Nazareno, que custodian desde hace trescientos años nuestras franciscanas nazarenas de la orden de Santa Clara, escogió su destino en este lugar de La Mancha, pudo haber ido al Vaticano, o quedarse en San Gil de Alcalá o en el propio Escorial, pero prefirió un lugar mas humilde, un convento sencillo de clausura, donde se hicieron realidad los sueños del mas ilustre de los sisanteños, Cristóbal Hortelano.
No es pues el centenario de La Roldana, es la exaltación de un momento histórico para nuestro pueblo, el día en que Sisante fue escogido por la providencia, -me gusta mas la palabra providencia que la palabra destino-, para albergar al Nazareno y hacer converger en nuestra villa las miradas de propios y extraños. Generaciones de sisanteños le han acompañado y se ha dejado acompañar por él, en su imagen se han reflejado como en un espejo en el que nos miramos, alegrías, sufrimientos, sueños, deseos y esperanzas, en definitiva en él y gracias a él cristaliza la fe que trasciende a la razón.
Es por lo tanto el centenario de Nuestro Padre Jesús un acto fundamentalmente de reafirmación de la fe que inspira y ha inspirado durante trescientos años a muchos sisanteños y también un acto festivo, jubilar, para la celebración popular, para el reencuentro de los sisanteños, para abrir nuestras puertas y nuestras casas a todos los que quieran compartir un momento esperado cien años.
La primera fiesta del Centenario se celebró en 1819, la propia madre Rafaela, abadesa en aquel momento, nos cuenta las razones del mismo en su biografía: “… yo había oído decir que era costumbre hacer una solemne función a las imágenes prodigiosas a los cien años de su colocación, y de la nuestra de Jesús habían cumplido en 1811; pero oprimida la nación con la guerra de la Independencia, sin medios la comunidad para atender a los grandes gastos que debían originarse y falta de resolución para proporcionarlos, no se habían efectuado. Luego que me dieron el oficio ( fue elegida abadesa con 31 años) entré en un deseo vehemente de que se hiciese, conociendo que era para mucha honra y gloria de Dios, culto de la sagrada imagen y estímulo de la devoción; quería acobardarme los grandes dispendios…. Pero llena de confianza en que el Señor… lo puede arreglar todo, me empeñé en que había de hacerse…” y lo hizo, como se hará ahora, en que también los tiempos son difíciles y los recurso escasos.
En 1819 se preparó la imagen para su salida en procesión. Se fabricaron sus primeras andas para ser portadas por ocho personas y se apuntaló el cuerpo de la talla a la peana para evitar daños a la imagen que no fue concebida para desfiles procesionales y se le dotó de una túnica nueva. La túnica del primer centenario debió ser, por las fechas del mismo, la que fue regalada al convento por el rey Fernando VII, a quien la madre Rafaela recurrió en algunos momentos, en un ocasión para solicitar le permitieran al convento tener una escuela para niñas, donde aprendieran a leer, escribir y hacer labores y en otra, para solicitar permiso para fundar un convento en Palestina.
Si en el primer centenario la abadesa era un manchega de Manzanares, ahora lo es otra manchega, hija del pueblo, que ha dedicado su vida a mantener vivo el espíritu del fundador y a conservar con dignidad el convento que rige. No le faltarán ayudas para afrontar la celebración y quizá tampoco le faltarán críticas, pero su fortaleza de espíritu, forjada en el sacrificio que entraña una vida en clausura, garantiza que el tercer centenario de Nuestro Padre Jesús de Sisante tendrá la dignidad que todos los sisanteños deseamos.
Estamos ante un oportunidad única para Sisante, si sabemos, entre todos, hacer del Centenario de Nuestro Padre Jesús una proyección de las virtudes de nuestro pueblo. Por un lado la fiesta de carácter religioso que deberá proyectar el Convento, como centro de peregrinaje, en un viernes de marzo permanente durante el año centenar. Por otro lado, corresponde a las administraciones, empezando por la municipal, la preparación del pueblo para el acontecimiento al que acudirán miles de personas. El año 2011 debe ser el año de Sisante, el año de Nuestro Padre Jesús y para ello deberemos poner todos todo nuestro esfuerzo.
Juan Francisco Martínez-Herrera

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